En una economía circular el objetivo es evitar los desperdicios, reutilizar los productos y recuperar los recursos. “Las empresas que puedan aportar soluciones de transformación hacia una economía circular contarán con una ventaja competitiva crucial”, ha dicho el Dr. Martin Brudermüller, presidente de la Junta Directiva y director de Tecnología de BASF, hablando sobre la economía circular, un tema clave de futuro en la sociedad y en la política. Así pues, BASF ha lanzado un nuevo Programa de Economía Circular. Para el año 2030, la compañía pretende duplicar sus ventas generadas con soluciones para la economía circular hasta alcanzar los 17.000 millones de euros. A tal fin, la compañía se centra en tres áreas de acción: materias primas circulares, nuevos ciclos de materiales y nuevos modelos de negocio. A partir de 2025 BASF pretende procesar anualmente 250.000 toneladas métricas de materias primas recicladas y de desecho, sustituyendo las materias primas fósiles. “El camino hacia una economía circular requerirá enormes esfuerzos por nuestra parte. No obstante, hemos asumido este reto con compromiso y creatividad y podemos aprovechar nuestra potencia innovadora”, ha señalado Brudermüller. El presidente de la Junta Directiva y los científicos presentaron ejemplos de la línea de investigación de BASF en la primera conferencia de prensa de investigación digital, realizada el 10 de diciembre de 2020.

Reciclaje de baterías: cerrar el círculo en la movilidad electrónica

Según los expertos, tendrán que eliminarse más de 1,5 millones de toneladas métricas de celdas de batería de vehículos eléctricos en el año 2030. Además, quedan restos de la producción de celdas y materiales activos catódicos, así como sus precursores, que contienen recursos valiosos como el litio, el cobalto y el níquel. Con el reciclaje de baterías, estas materias primas pueden recuperarse y reprocesarse. Para reciclar las baterías de iones de litio, primero se desmontan y se trituran, lo que crea una sustancia llamada “masa negra”. En la actualidad es posible recuperar las materias primas de la masa negra mediante varios procesos químicos, lo cual reduce la huella de carbono de los metales de las baterías en al menos un 25 % en comparación con la extracción de los depósitos naturales.